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Proyecciones

Qué es el interés compuesto y cómo funciona

El interés compuesto explica por qué el tiempo importa tanto al ahorrar, siempre como una estimación educativa y nunca como una promesa de resultado.

Publicado 12/06/2026

Tiempo de lectura 5 min

Qué es el interés compuesto

El interés compuesto aparece cuando los rendimientos que genera tu dinero se suman al capital y, con el tiempo, también empiezan a generar nuevos rendimientos. La diferencia con el interés simple es que la base sobre la que se calcula puede crecer año tras año, en lugar de quedarse fija.

Un ejemplo sencillo: si una cantidad crece un porcentaje cada año, el segundo año ese porcentaje no se aplica solo sobre lo que pusiste, sino también sobre lo que ganaste el primero. Repetido muchos años, ese pequeño detalle marca una diferencia que sorprende.

Las tres variables que lo mueven

El resultado depende de tres cosas: cuánto aportas, durante cuánto tiempo y con qué rentabilidad estimada. De las tres, el tiempo suele ser la más poderosa, porque es la que deja actuar al efecto compuesto. Empezar pronto con poco puede superar a empezar tarde con mucho.

Por eso una aportación modesta pero sostenida, con plazos largos, cambia tanto las cifras proyectadas. No hace falta partir de una gran cantidad: hace falta constancia y paciencia, que son justo lo contrario de lo que promete cualquier atajo.

Por qué una proyección no es una promesa

Una proyección trabaja con supuestos. Si introduces una rentabilidad anual, la herramienta calcula qué pasaría si ese supuesto se mantuviera. En la vida real, los mercados, los productos y tus circunstancias pueden cambiar, así que conviene leer el resultado como una orientación, no como una cifra asegurada.

El interés compuesto tiene más sentido cuando no compromete dinero que necesitas para gastos esenciales, fondo de emergencia o metas próximas. La pregunta útil no es cuánto podrías ganar, sino qué aportación encaja con tu hogar sin forzarlo.

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